
Corresponsabilidad
El tiempo, el talento y el tesoro son dones de Dios que compartimos.
Dios nos dio el tiempo cuando fuimos creados. A pesar de su generosidad, parece que nunca tenemos suficiente tiempo para lograr todo lo que queremos hacer. Cuando renunciamos al tiempo que podríamos dedicar a nosotros mismos para hacer algo por los demás, ese tiempo se vuelve especial. No solo es un regalo para el prójimo que necesita nuestro amor, sino también una ofrenda preciosa y sacrificada a Dios. “Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa. Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos.” (Mateo 5, 14-16)
Todos nuestros conocimientos y habilidades son dones de Dios. San Pablo nos recuerda que el cuerpo humano tiene muchas partes y que cada una de ellas funciona para sostener a todo el cuerpo. En sus palabras: “Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él. En la Iglesia, Dios ha puesto en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercer lugar, a los maestros; luego, a los que hacen milagros; después, a los que tienen el don de curar, de ayudar, de administrar, y a los que tienen el don de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros?” (1 Corintios 12, 27-31) Dios nos creó a cada uno como persona única; por eso nuestros talentos son diferentes y nos complementamos unos a otros. Es al trabajar juntos, aportando cada quien sus talentos especiales, como florece el Cuerpo de Cristo.
Todo lo que somos y todo lo que tenemos viene de Dios. Aplicamos los conocimientos y la capacidad que Dios nos da para sostener a nuestras familias, compartir con los demás y ahorrar para necesidades futuras. Sobre compartir nuestro tesoro, Pablo escribió: “Recuerden que el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; y el que siembra con generosidad, generosamente cosechará. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría.” (2 Corintios 9, 6-7) Cada año recordamos a los feligreses los muchos dones con que Dios los ha bendecido, y pedimos a nuestros discípulos corresponsables que dediquen parte de sus recursos a mantener nuestras instalaciones, apoyar los ministerios de nuestra parroquia, sostener a los misioneros y proporcionar medios para ayudar a nuestros vecinos necesitados de la comunidad.
Donar en línea
Apoye a Resurrección desde cualquier lugar
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Sobres de ofertorio
Cada semana en Misa. Le da un registro para impuestos.
Despensa
Donaciones de alimentos para vecinos necesitados.
Árbol de donaciones
Regalos de temporada para familias.
Campaña Católica
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Colectas especiales
Escuela, Santa Fe Catholic, misiones, Óbolo de San Pedro, Talbot House.
“Pasaré mi cielo haciendo el bien sobre la tierra.”Santa Teresita, la “Florecita”
Vivos Christi Society
Nuestra diócesis reconoce este mismo deseo en muchos feligreses que quieren demostrar su gratitud por todas las bendiciones que el Señor les ha concedido a lo largo de su vida mediante el hermoso regalo de un legado. La Vivos Christi Society es la manera en que la Diócesis honra a quienes han incluido a su parroquia en su testamento, fideicomiso u otros planes patrimoniales.
¿Cómo beneficiará mi donativo a Resurrection?
Un legado dejado a Resurrection nos permite seguir haciendo el bien aun después de que termine nuestra peregrinación terrenal y entremos en la vida eterna en el paraíso. Una disposición de cualquier cantidad, o un simple porcentaje de los bienes del patrimonio, hace que el feligrés pueda ser miembro de la Vivos Christi Society.
¿Cómo puedo obtener más información?
Si desea hacer un donativo, o si ya ha previsto un donativo para nuestra parroquia, ¡háganoslo saber! Llame a la oficina parroquial al (863) 646-3556.

